miércoles

y

yo no me creo sana e incoherente,

porque dicho al revés no suena bien.































    Inventar la verdad

Pongo el oído atento al pecho,
como, en la orilla, el caracol al mar.
Oigo mi corazón latir sangrando
y siempre y nunca igual.
Sé por quién late así, pero no puedo
decir por qué será.

Si empezara a decirlo con fantasmas
de palabras y engaños, al azar,
llegaría, temblando de sorpresa,
a inventar la verdad:
¡Cuando fingí quererte, no sabía
que te quería ya!

Xavier Villaurrutia 

2 comentarios:

Desilusionista dijo...

Es un buen motivo para no creerse sano e incoherente. O no creerse sano e incoherente es un buen motivo, no lo tengo muy claro. Nunca he sido muy coherente yo tampoco...

Lucía Cenefas dijo...

la coherencia nunca fue divertida ^^