sábado

Gente. Y lo decimos de forma despectiva.
¿Pero es que acaso no somos esa gente, no formamos cada uno, parte de ese único grupo?
Somos la gente para la gente. Son, la gente para nosotros.
¿Soy yo, eres tú, esa gente de la que te quejas? ¿A la que con ese tono desprecias?.
Todos estamos solos entre tanta gente” (pues coño, ¡ponte a conocerlos!)
¡Pues algo habremos hecho!
O, si somos así, quejarnos sólo tendría sentido si quisiéramos cambiar algo, pero no parecemos tampoco por la labor. Somos quejicas y vagos.
Bueno, ¿y qué?.
No sé, ¿Es que acaso quejarnos nos hace más felices? ¿O nos corrobora y fortalece alguna idea?

¿No será que estamos metiéndonos con la gente del sitio equivocado? ¿Al cual no pertenecemos? ¿que la gente no es el problema y somos tremendamente egoístas?

¿No será que nos quejamos de algo que no nos importa?
de las relaciones con personas las cuales no nos importan. Porque a fin de cuentas, cada uno tiene su gente a la que aprecia, y es aquí, cuando podemos decir que no tiene sentido, de qué sirve quejarse de algo que no nos interesa, a menos, claro, que sea otra cosa de la que realmente nos estemos quejando con eso, que si es así vale, pero: ¡cobardes somos!


Pero no.

"Porque tú no estás sufriendo esto como yo, sintiendolo. Tú no entiendes.
Todos tendrían que sentirlo como yo. Que solo estoy."
Pues eso, egoismo
No llego ni de lejos a escribir bien esto, tampoco a pensarlo, está todo descolocado y no está el aime principal ni nada, ahhhhhhhhhhh disaster totalitium! así que proclamaría alguna tontería para que hablaseis, pero claro, aquí no habla ni Dios
y yo soy una quejica.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dios seguro que no