Estaba acostumbrado a estar solo, a renunciar,
a debatirme trabajosamente con mis penas,
que estos meses en H. me parecían una isla de ensueño
en la que me estaba permitido vivir tranquilo y
como hechizado entre cosas y sentimientos bellos y agradables.
Sentía que aquello era el preludio de la nueva comunidad superior
en que nosotros pensábamos.
Pero poco a poco me fue invadiendo la tristeza ante tanta felicidad,
pues comprendí que no podía ser duradera.
No me estaba concebido vivir en la abundancia;
y el placer, mi destino, era la pena y la inquietud.
Sabía que un día despertaría de aquellos hermosos sueños de amor y
volvería a estar solo, completamente solo en el mundo frío de los demás,
donde me esperaba la soledad y la lucha, y no la paz y la concordia."
Demian
H.H.
2 comentarios:
Compartiendo libro! :)
y qué libro!
Publicar un comentario